sábado, 23 de enero de 2010

El terrorismo internacional y el chavismo: ETA en el movimiento continental bolivariano.


Una de las mayores amenazas a la seguridad y a la estabilidad democrática internacional es el terrorismo, método de acción violento que dice justificar ideologías políticas, intentando producir terror en la población civil y en el gobierno, al usar tácticas partisanas sustentadas en atentados masivos, torturas teletransmitidas, golpes estratégicos, masacres, asesinatos barbáricos, ejecuciones de líderes políticos, etc., acciones rechazadas unánimemente por la comunidad internacional, al burlar de forma absoluta los derechos humanos y cualquier forma de diálogo civilizado. Tales organizaciones terroristas, como la FARC, luctuosamente recordada por todos los colombianos como víctimas de su violencia demencial, ahora actúan articuladas internacionalmente buscando multiplicar su ímpetu asesino más allá de las fronteras nacionales. Pero lo increíble no es que aún hoy persistan banderas que insisten en el fanatismo y el terror en la era del fin de las ideologías, sino que ilógicamente encuentren un descarado respaldo de representantes de un Estado, como viene sucediendo con Hugo Chávez Frías y su intima relación con la organización terrorista Euskadi Ta Askatasuna o País Vasco y Libertad, conocida internacionalmente como ETA por sus recurrentes actos fratricidas.

La relación Chávez – ETA no es hoy algo que permanezca en la clandestinidad que les gusta a los terroristas ni son meras “afrentas” (como él dice) de opositores a su proyecto socialista con pretensiones expansionistas. El vínculo directo se hizo público en el mismo lanzamiento del Movimiento Continental Bolivariano (MCB), plataforma que expresamente manifiesta su respaldo a esta organización terrorista, así como a otras de carácter similar. De tal manera, el MCB “da cobertura a la «izquierda abertzale» para enaltecer en Suramérica a los pistoleros de ETA y a sus cómplices de Batasuna, y, al mismo tiempo, para arremeter contra el «imperialismo español». El grupo narcoterrorista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se ha apresurado a mostrar su adhesión al nuevo proyecto «chavista», lo que ha motivado que las autoridades de Bogotá, a través de la Fiscalía General, abran una investigación. Entre los 30 delegados que asistieron a la asamblea constituyente estaba Iñaki Gil de San Vicente, que figura en el organigrama del MCB como uno de sus máximos dirigentes.

Allí, en Caracas, acogido por el régimen de Chávez, fue presentado como «revolucionario» e «integrante de la izquierda independentista vasca»”(1) . Se trata del más descarado develamiento del apoyo de un régimen político a una organización asesina, con la cual dicen tener afinidades como las que comparten con los narcoterroristas de la FARC.

La plataforma representa entonces la amenaza Vasca en América Latina de la mano del dictador comunista venezolano como parte de un movimiento internacionalista que nos recuerda el activismo comunista de la época de la Guerra Fría, cuando se potenció la lucha guerrillera con la disposición de recursos logísticos, armamentísticos, ideológicos y políticos que solo dejaron el derramamiento de sangre inocente por la causa revolucionaria, que solo trajo el atraso de la región, costosas guerras internas, y aún hoy por hoy, grupos criminales dedicados al tráfico de armas y narcóticos en las fronteras subregionales.

Venezuela se ha convertido así en un desvergonzado Estado promotor y defensor del terrorismo internacional. “La Venezuela de Chávez es uno de los pocos «santuarios» que aún le quedan a ETA. De ahí que resulten inquietantes las iniciativas que adopte el MCB para garantizar la impunidad de los pistoleros que residen allí y, también, para crear las condiciones de acogida a otros etarras que puedan llegar en un futuro, prófugos de la justicia española”(2) . Las relaciones Chávez – ETA son de vieja data, se encuentran en funcionarios del gobierno y asesores ideológicos(3), que no solo han acompañado el “proceso revolucionario” sino que también le han sido útiles(4) para aumentar la cobertura del movimiento internacional ultraizquierdista.

Ante la divulgación de estas estrechas relaciones de mancomunidad entre Chávez y ETA, como las siempre mantenidas con el narcoterrorismo de la FARC, no puede quedar duda alguna de la peligrosidad de la continuidad impune del régimen socialista que mediante el MCB, impone su ideología sobre toda la región. Ya es hora que la comunidad internacional actué, como se hizo en el caso de Irak, poniendo freno a un Estado problemático y que amenaza la estabilidad del sistema liberal democrático antes de que logre revivir con métodos terroristas un violento fantasma más difícil de derrotar.